Ni una sola vez te detuviste a pensar en mi…en el daño que hacias con cada una de tus mentiras y yo que por
no perderte busque en todas tus falsas
miradas una razon que justificara tu alma porque ni siquiera quería que alguien te mirara mal. Hoy debo aprender
a mirar tu espalda, tanto amor quizás valió
la pena pero ni una lagrima quedo en mi para
vos.

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